viernes, 7 de diciembre de 2012

Pregoneros de Antaño : Personajes de una Lima que se fue



Los pregones eran cantos o frases entonadas por los vendedores que ofrecían su producto en la Lima antigua. Aunque el escritor Ricardo Palma afirma que en las noches también salía el sereno anunciando, mediante un canto, la hora cada sesenta minutos.


También se sabe que había un pregonero que anunciaban los edictos de la alcaldía o las órdenes de las autoridades. Por la mañana muy temprano se podía apreciar a la lechera cantando lo siguiente: Leche purita leche sabrosa de la barrosa de la vaquita ¡jazmín y rosa! Leche purita de chocolate bate que bate pura espumitas. Bien espesita leche cocida en la medida bien colmadita ¡Leche purita! 


De esta manera en cada hora que pasaba iba saliendo un pregonero, había horas en la que se podía encontrar a mas de un pregonero y seguían un recorrido preestablecido por lo que generalmente se sabia donde encontrarlos. Se podía apreciar a la lechera a las seis de la mañana llegar montadas en mulas. A las siete se veía a la tisanera que era una mujer vieja, morena y gorda que llevaba en la cabeza una canasta donde guardaba la tisana. La tisanera se vaaa, tasaaaanaaa Conieeeve… 


A las ocho, el panadero llegaba montado en una mula repartiendo los panes fabricados en las panaderías. A las nueve, el aguador que era un señor moreno. Del aguador cuando el burro estaba cansado, ¡ay! Anda durico, anda, anda, vivo y dirigente. Métase usted a presidente, sino quiere trabajà. A las diez, la tamalera con sus ricos tamales de maíz. A las once, los pescadores con sus pescados fresquesitos. Pescá y cazón! Niñas, a los boquerones! Qué vivos los traigo hoy! A las doce, la frutera que era una mujer morena.


A las dos de la tarde, el bizcochero que era un hombre indio o moreno. A las cinco de la tarde, la mixturera vendía flores con un aroma estupendo. A las seis, el sereno y el quesero que vendía sus riquísimos quesos. A las siete la mazamorrera, a las ocho el heladero, a las nueve el viejo sacristán y el vendedor de dulce. Helao mantecao! Qué riquillo está! Por ultimo, el sereno que se paraba en las esquinas apagando los faroles anunciando que la gente ya se tenia que ir a descansar.


Así fue en una época hermosa que encanto seguramente a nuestros abuelos o a nuestros antepasados pero que lamentablemente se ha ido perdiendo con los años. Quedara como una vieja tradición que es parte de nuestro rico folklore que debemos rescatar y seguir valorando.  (  Por Rosa Berru ).





“Revolución caliente, música para los dientes;

azúcar, clavo y canela, para rechinar las muelas.
Por esta calle me voy, por la otra me doy la vuelta,
 la chinita que me quiera, que me deje la puerta abierta".






"Pucheritos de mistura,
violetas y pensamientos.

Pucheritos de mistura,

de jazmines los pucheros !"




"Vengo con mi cesta llena, con mi cesta llena vengo
Vengo y traigo el pan el pan traigo y vengo

Para el que hambre tenga para que el hambreado tenga

Pan rico y caliente pan para toda la gente"


La coquetería de la frutera
y sus pregones hacían sonreir y sonrojar

a más de un caballero.


La lechera, muy de mañana
recorría las calles con su pregón,

dejando casa por casa la fresca leche

para el desayuno de las familias.


"Leche purita, leche sabrosa

de la barrosa de la vaquita ¡jazmín y rosa!"



El monje del Convento Santo Domingo
pregonaba a voz en cuello : "Arrepentíos. almas inmundas.
Confesaos vuestros pecados para alcanzad piedad"




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